Entradas

El Día Que Me Liberaste.

Capitulo 1. — Dioses del pecado. Aleena. Voces resonaban junto a miles de palabras sin sentido; como un eco. La oscuridad me llamaba con un leve susurro, me rogaba que me dejara envolver, me pedía que la liberara y a cambio, obtendría poder. Unas puertas de madera estaban frente a mí, emergiendo de la oscuridad misma, como una ofrenda a mi curiosidad. Símbolos ininteligibles estaban cubiertos de sangre; me suplicaban que me acercara. Unos hierros negros se adherían a la madera, como una jaula. — Abre… Las voces se volvieron gritos, gritos que aclamaban venganza, que demostraban pesar y exteriorizaban furia. — Sálvame… Algo me tomo de la espalda, halando de mi. La desesperación se impregnó en cada latido de mi corazón y empecé a luchar. — Libérame… Mis pies dejaron el suelo y la ingravidez me envolvió, distinguía columnas, y los pisos de piedra guiaban el camino, la grava crujía y el olor a tierra me mareaba. Todo se movía a mi alrededor como un remolino, no tenía pies ni cabe...